Qué cuesta y cómo se cobra. Sin letra pequeña.
Cada proyecto se presupuesta tras un análisis previo de la empresa — no hay tarifa de catálogo porque no hay dos proyectos iguales. Lo que sí es fijo es el modelo: dos formas de cobro, presupuesto cerrado antes de empezar, y rangos orientativos para situar la conversación desde el principio.
Proyecto cerrado o cuota continua.
Un activo digital no se entrega y se olvida. Estos son los dos modelos y sus consecuencias reales. La mayoría de empresas combinan ambos: un proyecto inicial cerrado y, después del lanzamiento, una cuota continua que mantiene el activo vivo.
Inversión en el desarrollo según el alcance.
Tres tramos orientativos según volumen del proyecto: número de páginas, idiomas, catálogo técnico y complejidad funcional. El importe exacto lo fija el documento de arquitectura tras el análisis — estos rangos sitúan la conversación, no la cierran.
Empresa que necesita presencia digital sobria y coherente. Estructura editorial, 1-2 idiomas, sin catálogo complejo.
Empresa con áreas de práctica, sectores de aplicación o cartera. Multiidioma y arquitectura editada al detalle.
Fabricante o grupo con catálogo técnico extenso, varias entidades y mercados internacionales.
Gestión digital mensual por tramos de operativa.
Tres tramos según el número de áreas activas (mantenimiento técnico, posicionamiento, contenido, presencia corporativa, campañas, asesoramiento). Cuota fija mensual, sin permanencia, con ajuste anual por IPC.
Web ya posicionada que requiere mantenimiento técnico y contenido editorial mensual.
Presencia digital activa que combina web, SEO, contenido y presencia corporativa.
Empresa industrial o multi-mercado con presencia digital intensiva, campañas y asesoramiento estratégico.
Cuatro reglas que no cambian.
El precio exacto depende del análisis, pero el modelo de trabajo es siempre el mismo. Estas son las cuatro condiciones fijas de cualquier presupuesto, independientemente del tramo.
El documento de arquitectura tiene un coste independiente y se entrega antes del desarrollo. Si el proyecto continúa, el 100% de esa inversión se descuenta del presupuesto de desarrollo.
El cliente conoce el importe total y el plazo antes de que empiece el desarrollo, no después. Sin facturación por hora opaca ni extras por consulta.
La cuota continua no tiene contrato de permanencia. Se mantiene mientras aporta valor. Ajuste anual por IPC, sin subidas sorpresa a mitad de año.
Credenciales de hosting, dominio y herramientas a nombre del cliente desde el primer día. Sin retención de accesos como herramienta de fidelización.
Lo que se pregunta sobre la inversión.
¿El documento de arquitectura se paga aparte?
¿El rango orientativo es el precio final?
¿La cuota mensual tiene permanencia?
¿Se puede hacer el proyecto por fases?
¿Hablamos del presupuesto de su proyecto?
Primera conversación sin compromiso. Se entiende la empresa, el alcance y se define cuál de los dos modelos — o la combinación — tiene más sentido para su caso, con cifras concretas sobre la mesa.